Ante la publicación del libro “Vasco, ¿cómo se llama tu país?”

Confieso que he sido demasiado osado y, también, que estoy bastante asustado. He escrito un libro que ha visto la luz estos días y me entra un pánico difícil expresar. Sé que tengo grandes limitaciones. Sin embargo, estoy convencido que el esfuerzo aporta una nueva visión que merece la pena.

El libro se titula “Vasco, ¿cómo se llama tu país?, donde analizo un tema que llevo reflexionando unos años y me preocupa bastante, el nombre del país de los vascos.

Basta con preguntarnos cómo se llama y nos saldrán automáticamente unas cuantas respuestas. Haz tú mismo la prueba, pregúntate cómo se llama el país de los vascos, su ámbito antropológico, seguramente te han venido un par de opciones como mínimo. Creo que resolver este del nombre es un tema absolutamente básico, si como país, se quieren optimizar los esfuerzos que se realizan para la mejora de su marca y reputación.

El libro trata de encontrar un nombre único para denominar al país de los vascos. Para abordarlo, he procurado exponer por qué es un problema la situación actual, he ahondado en la historia para dar con un hilo conductor del nombre si pudiera existir, he explicado los retos a los que debe responder y me he atrevido a proponer unas alternativas concretas.

Es el defecto profesional de haber trabajado tantos años con empresas y entidades que nos piden asesoramiento, pero también exigen soluciones.

He desarrollado el tema desde la óptica del marketing y eso también me asusta, ya que la mayoría de quienes han estudiado el problema que abordo, no lo han hecho desde esta disciplina. No soy historiador ni filólogo, aunque he tenido que echar mano de ambos campos, cuyos investigadores han sido quienes comúnmente, junto con los políticos, han abordado esta cuestión.

Como resulta que explicar el tema no se me ha hecho fácil y me he atrevido con unas alternativas que difieren de las utilizadas en estos tiempos (otro modo de decir lo mismo es que no son políticamente correctas), tiendo a pensar que puedo salir emparedado. Pido disculpas de antemano si molesto a alguien.

Suelo pensar que puedan darse tres escenarios

  • Que nadie lo lea. Me fastidiará bastante, pero al menos tendré la posibilidad de consolarme, era un texto que tenía que escribir.
  • Que algunos desprecien el trabajo realizado por considerar que el objetivo de conseguir un denominativo único no vale la pena. Entonces, es su problema.
  • Que alguien lo lea y diga, bueno parece que plantea algo interesante. En este caso, me sentiré muy halagado.

Estoy preparado para todo tipo de críticas, pero obviamente estoy más preparado para las críticas constructivas. No me importa en absoluto que se adopte alguna de mis propuestas o no, pero sí me importa que entre todos los que amamos el país de los vascos analicemos el problema y nos pongamos de acuerdo en un denominativo único, a ser posible. Con ello me sentiré satisfecho y pensaré que, el esfuerzo realizado en la redacción de la propuesta que presento, ha merecido la pena.

Los detalles de dónde y cómo adquirir el libro, los publicaré en breve, en el blog Planet Point Reputation, en http://www.iazkoaga.com, que arranca su andadura estos días.

 

 

 

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