
Desconozco quién decide los nombres de las empresas que surgen del entorno del Gobierno. Me gustaría algún día hablar con ellos; si son varios y de diferentes departamentos, me encantaría entablar una conversación en profundidad sobre el tema. Intuyo que sería muy ilustrativa.
Una nueva marca para un nuevo producto y una nueva empresa es algo serio que debe ser analizado en profundidad, es por ello por lo que me resultaría interesante, antes de escribir sobre el tema, hablar con sus responsables. Alguien debería no solo lanzar las bondades de la iniciativa, sino también explicar las razones por las que se elige una determinada marca.
Ayer se presentó a los medios la marca «Kofradia Basque Seafood» con su acrónimo «KBS». Integrada por las cofradías de pescadores de bajura de Gipuzkoa y Bizkaia, más Hazilur del Gobierno, con una participación de un tercio de las acciones por cada entidad, tras haber adquirido en Berriatua las instalaciones de Pesquerías Ondarroa, en concurso de acreedores, y añadido las instalaciones de la antigua Oliveri en Getaria y la lonja de la Cofradía de Bermeo.
Se presenta así una empresa vertical que, partiendo del puerto, elabora y comercializa productos de pescado procesados para su fácil uso en un mercado que ha virado hacia los productos semielaborados que consumen las generaciones actuales.
Tenemos, por tanto, varias constataciones: 1. Producto fresco y elaborado, fácil de cocinar o calentar. 2. Clientela que consume producto procesado, por tanto preferentemente joven. 3. Producto que parte del pescado capturado en los mares donde faenan los pescadores de las cofradías vascas.
Un dato que llama la atención y que no ha sido anunciado es el ámbito de venta y distribución de los productos elaborados: ¿se dirigen solo al mercado basko y su entorno, al mercado español o también al internacional? No he podido encontrar una web del nuevo proyecto, lo que no ayuda a despejar la duda. Sea como fuere, dado que la mayor parte del pescado capturado por las cofradías de Baskonia Oeste proviene del Golfo de Bizkaia, lo más lógico es que la comercialización arranque en su entorno más cercano o en España.
Resumiendo: pescado procesado, basko, orientado a la gente joven y comercializado en el mercado interior o español.
Hay que anotar que existe también una dirección web, Kofradia.eus, promocionada por la Cofradía de Pescadores de Gipuzkoa.
Con estos mimbres se puede llegar a ciertas consideraciones.
-Kofradia. Es un nombre que pertenece a una de las partes, aunque parece que no será difícil trasladarlo al conjunto. El término Kofradia sí evoca la pesca artesanal, cercana, respetuosa con el medio ambiente; valores que, en principio, pueden atraer al mercado arriba definido.
-Basque. Si el mercado es interno o está ligado a España, la palabra Basque tiene su riesgo: puede ser atractiva o distante. Aquí, con la machaca del Gobierno, nos hemos acostumbrado, pero no se entiende que un Departamento que gasta dinero en promocionar la K de Kalitatea o el Eusko Label pase a utilizar un nombre en inglés y no en basko (euskera). Es decir, el propio Gobierno no confía en lo propio y apela a lo ajeno. En el blog se pueden consultar varios artículos sobre esta frivolidad.
-Seafood. Llegamos al tercer nombre, otro denominativo en inglés. Efectivamente, este sector así se denomina a nivel internacional, pero ¿es un nombre adecuado para el mercado elegido? Si se está diciendo que el producto es genuino (basque), no hay mucha razón para añadir otro término en inglés, pese a que ya sabemos que la mayoría de la gente joven de este país ha estudiado la lengua inglesa.
-KBS. Este es el acrónimo maravilloso que no va a recordar nadie en el mercado. Eso sí, entre papeles y gestiones resulta complicado pronunciar cada vez Kofradia Basque Seafood, y hay que simplificarlo: ahí entra KBS, que con esto nos entendemos. Pero es bien sabido que los acrónimos en productos de compra masiva no funcionan, o lo hacen con gran dificultad en el mercado.
Y dado que queda bastante demostrado que es un nombre poco propicio, ahí van algunas ideas por si algún día a alguien se le enciende la bombilla: Baskarraina, Baskofradiak, Kofradiabask, Kofradiakoa… Hay un largo etcétera de nombres más apropiados, adecuados al país, a la gente joven y al mercado al que se dirigen. Aunque claro, para llegar a esa conversación que tanto me gustaría tener con los responsables de estas decisiones, primero habría que conseguir que alguien al otro lado sintiera la misma curiosidad. De momento, seguimos esperando.