Los nombres en inglés y el cosmopaletismo

Buscaba el periodista Rafael Cerro una definición para el término cosmopaletismo y, al no encontrarla, propuso la siguiente: “Tendencia a mostrar un cosmopolitismo forzado que revela precisamente el carácter aldeano que se pretende ocultar”.

La lista de nombres dados a todo tipo de certámenes, actividades deportivas, empresas, centros universitarios, servicios o productos en inglés crece cada día en nuestro país. Algunos de los nombres son sólo en inglés; otros, los mezclan con el euskara y muchos de ellos llevan incorporada la palabra Basque o Baske. ¿Es técnicamente aceptable nominarlos de esta forma o es síntoma de un cosmopaletismo atroz? Depende.

Una numerosa relación de nombres que utilizan Baske o Basque, junto otros en inglés o mezcla de euskara e inglés utilizados por entes del país, puede verse en la lista que Gari Araolaza @garaolaza  ha creado con el título “Basque Naming Obsession Spreadsheet”.  Suma ya más de 150 nombres y crece cada día.

Hay contextos en que el denominativo y/o la explicación en inglés resulta coherente. Este es el caso de los nombres creados por empresas que tienen un mercado internacional o precisan emular un estilo del mundo anglófilo para su posicionamiento. Es una tendencia mundial, en todos los países están creciendo los nombres en inglés. Por algo es la lengua franca de esta época en la que vivimos. Con ello se busca que el nombre sea atractivo y, muchas veces, descriptivo del bien ofertado.

Algunos de ellos, además, quieren añadir el label de basko y por eso añaden Basque o Baske. Ejemplo de ello es la destilería Basque Moonshineres con sus productos. Para su posicionamiento se han provisto de un look y un estilo que recuerda a los moonshiners americanos, a lo que añaden el toque basko, probablemente porque es sinónimo de calidad o aporta valor a su marca.

Otras empresas que nacen orientadas al mercado internacional adoptan el nombre en inglés desde su concepción. Es el caso de Nautilus Floating Solutions, un nombre propio coherente con su actividad marina que proviene del nombre científico en griego (corresponde a una familia de cefalópodos marinos) y la explicación que sigue, la que describe a lo que se dedican, va en inglés.

Sin embargo, creo que sigue siendo una tendencia innecesaria o al menos no obligatoria, como bien lo demuestra alguno de sus accionistas de referencia, que partió desde el inicio con un nombre basko y ha conseguido ser un referente internacional. Me estoy refiriendo a Vicinay, un nombre euskaldun que funciona perfectamente en el plano universal. De ello se concluye que, para triunfar en el mercado internacional, no es un requisito necesario bautizar a las empresas con un nombre anglófilo; con uno euskaldun se puede alcanzar el éxito de igual forma.

Pero saliendo del mundo empresarial, hay otros nombres que invitan a pensar que el cosmopaletismo queda ampliamente demostrado. Basta con un somero análisis de las acepciones elegidas. Y esto es más grave, mucho más grave, cuando la denominación en cuestión proviene de las instituciones.

Si se hiciera un concurso para elegir el nombre más cosmopaleto, reconozco que votaría por “Basque Label Harategiak”. Como se recordará, antes era “Eusko Label Harategiak”, es suponer que la razón para este cambio se debe a que los clientes de nuestras carnicerías han evolucionado y ahora provienen de todos los rincones de planeta, motivo por el que se ha elegido el nombre en inglés y la explicación en euskara, con ello se alinean nuestras carnicerías con lo su internacional clientela demanda :-).

Pero hay muchos que no le van a la zaga. Rikardo Arregi @rikarregi escribía en el grupo Noticias un artículo titulado ”Basque Adarjotze Center”, relatando cómo le llamó la atención el nombre “Basque District of Culture and Creativity, BDCC”, pero que no pudo creer lo que escuchaba cuando oyó el nombre “Nagusi Intelligence Center, NIC”.

Si el ”Basque District of Culture and Creativity” quiere atraer a creadores de todo el mundo puede ser un explicativo del nombre, ganaría si el primero fuera en euskara, como se espera de un ente que promociona la creatividad cultural en el territorio de los baskos. Además, es un nombre tan complejo que tienen que sinterizarlo en un acrónimo impronunciable e irrecordable BDCC, donde se diluye la palabra Basque. Quizás si lo hubieran dejado en BaskeDC tuviera más sentido. Sobre este tema escribí el post titulado “Otro nombre en inglés y, además, un acrónimo”, en el que lo comparaba con los otros socios de la red europea a la que pertenece.

Se puede analizar también qué sentido tiene nominar a un ente “Nagusi Intelligence Center, NIC”. Se trata de un buen nombre propio, Nagusi, con un explicativo Intelligence Center para el que hay que saber euskara e inglés, al que para rematar añaden un acrónimo, NIC, que lo único que consigue es debilitar el denominativo. Con la lógica que supone la explicación del nombre, Intelligence Center, si se dirige a la comunidad internacional por qué no denominar el conjunto total en inglés y, si se dirige al mercado local, utilizar el euskara y/o, quizás, el castellano o ambas lenguas, que es donde está su mercado objetivo.

Un nombre más acorde con sus públicos hubiera sido Nagusi acompañado de un añadido explicativo de segundo nivel como Adimen Zentroa/Centro de Inteligencia/Intelligence Center. Que, además del propio nombre, su slogan descriptivo incorpore el euskara es fundamental, porque en ello reside el verdadero sentido de lo que distingue a una empresa pública baska en la comunidad internacional.

Esta es la lógica que corresponde a una mayoría de los nombres generados por la administración. Respetando a las empresas que muchas veces sacan fruto del cosmopaletismo y, por tanto, cobra sentido su opción, no tienen ninguna lógica los nombres anglófilos generados por las instituciones. No son ni uno ni dos, basta consultar la lista arriba citada.

Algunas de las perlas han sido pasto de comentarios en redes sociales, muchas de ellas en euskara. Pello Salaburu @psalaburu escribía que, cuando entró en el Hondarribia Summer Market 2021, “saludé con un “Good Morning” y en 20 minutos 6 stands hablaron castellano, dos euskara y uno francés, nadie ha venido de N.Y”. Rikardo Arregi @rikarregi comentaba “Basque Green Deal o Basque Ecodesign Center sois muy horteras, kari”. Iban Zaldua @IbanZ se refería al “Umbra Light Festival”, “otro momento excelso del cosmopaletismo, esta vez mezcla de latín e inglés”.

Cabe preguntarse si hay algún motivo para que, dirigiéndose al mercado interno, a Baskonia Oeste, se publicite el acuerdo Basque Green Deal solamente en inglés. Si bien últimamente en algunos medios se ve el anuncio en euskara, el nombre se utiliza en la inmensa mayoría de los casos solamente en la lengua de Shakespeare.

Rizan el rizo con la aplicación del denominativo en algunos anuncios como éste que se reproduce a continuación. Cambian el nombre del inglés al euskara para el anuncio y, sin embargo, lo mantienen en inglés para su foro itinerante. Lo lógico sería utilizar para este foro el euskara y/o el castellano y el inglés cuando el acuerdo haya que presentarlo a nivel internacional. En este anuncio dirigido a la ciudadanía baska y publicado en un medio basko lo inglés tiene poco sentido.

Si bien es verdad que la literatura de “naming”, así se llama la técnica de denominación, valora que el nombre explique, emule o sugiera lo que se ofrece, no es menos cierto que ha de diferenciarse entre nombre propio y la explicación de la actividad. Lo que está claro es que el público interno habla euskara o castellano y no tiene ningún sentido dirigirse a él en inglés. No utilizar el euskara para denominar la institución supone lastrar al euskara su capacidad universal, ampliamente demostrada por tantas empresas con nombre basko y dimensión internacional.

Olvidan a su vez una singularidad añadida de ese Baske o Basque que promulgan, lo basko vende y suficientemente bien. Por eso lo incorporan en muchos de los casos, pero sobre todo otorga personalidad. Quizás se avergüenzan, tienen algún complejo o piensan que los demás, los potenciales stakeholders, son incapaces de aceptar un nombre en euskara, cuando es precisamente lo que diferencia. Es el cosmopaletismo que se está instaurando en nuestro entorno, principalmente institucional.

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