Solucionar el morfema inicial del nombre del país de los vascos

euskararen asteaEl morfema inicial es el más importante para el desarrollo harmonioso del denominativo de un país. Las letras, la sílaba, que lo componen suelen convertirse en referentes para su identificación.

Es muy normal que los códigos ISO del país, el dominio internet, el identificativo para los vehículos, etc., venga determinado por las letras iniciales. Por ello conviene que este inicio sea igual para todos los idiomas y, además, esté coordinada con el nombre dado a su lengua y su gentilicio.

Por ello la sílaba inicial es, más si cabe  en la época de la digitalización, el algoritmo, la inteligencia artificial, etc., la sílaba más determinante a la hora de identificar a cualquier país.

Como propuse en el artículo Las tres partes del nombre del país de vascos y antes en el libro Vasco ¿cómo se llama tu país? los nombres dados al país de los vascos se pueden diseccionar en tres partes, una constante central que ya está tipificada y solucionada, un sufijo final con varias alternativas  y un prefijo inicial, es esta la parte que más determina cara a un futuro.

En el caso del nombre del país de los vascos se da la circunstancia que el morfema inicial  ha divergido de tal manera que, conozca, ningún autor ha tratado de homogenizarlo, salvo el ensayo que hice en el libro citado. A diferencia del sufijo donde hay cuatro alternativas nítidas diferenciadas y donde la opción por cada una de ellas es relativamente limpia, en el caso del morfema inicial hay que hacer un esfuerzo muy especial.

El artículo que versa precisamente sobre este primer morfema del nombre, titulado Unamuno y Sabino Arana de acuerdo en escribir Vasco y no Basco recoge una cita que puede servir de base “Duvoisin no cree que haya acorde entre basc y eusc, pero el acorde debe buscarse entre uasc y eusc”.

En este mismo artículo se plasman unas ideas esenciales al respecto. Vamos a tratar de seguir esta recomendación y tratar de buscar el acorde entre -uasc y -eusc.

Es el propio Divoisin, citado por Unamuno, quien ofrece una explicación adicional “Ua indica claramente que en vasco la v empleada por una parte de los copistas representa una u, que nada tiene que ver con la v de forma  oblicua, puesta en ejecución por la gramáticas con el objetivo de distinguir la v consonante con la vocal u. Los tipógrafos no tuvieron en cuenta esta distinción y el antiguo nombre llegó a nosotros alterado”.

El mismo Humboldt cuando  trata de la etimología de los nombres como el de país vascongado insiste en “La persistencia de los autores antiguos en escribir estas palabras con v o ua, en lugar de b, es extraordinaria”.

Unamuno dice que los autores latinos si los escribían de esta forma lo hacían “por algo”. Aunque en algunos ambientes a los escritos de estos autores latinos se les ha tratado de realizados por exógenos, (está bastante extendida la idea de que todo lo que no sea -eus ha sido escrito por autores otros, por aquellos que no son vascos), entre los estudiosos se considera a los escritores latinos como muy cuidadosos en recoger la forma original, Sabino Arana es también de esta línea de opinión.

Sin embargo, hay que matizar que estos autores romanos tenían salvedades para escribir correctamente con sus recursos ortográficos algunos de los nombres de ciudades y lugares. De hecho no existía la -u en su vocabulario y por eso escribían con -v oblicua, lo que para ellos era lo mismo. Estos autores eran sumamente escrupulosos en escribir correcta y exactamente los nombres de las ciudades, pero tenían sus limitaciones, su abecedario se ceñía a 23 letras y tampoco tenía la posibilidad de recoger aspiraciones y nasalizaciones.

De hecho, si se acepta que la búsqueda debe realizarse entre las formas  -uasc y -eusc, no parecen formas tan lejanas la una de la otra. En realidad no sabemos con seguridad cómo pronunciaban los vascones el diptongo inicial. Seguramente se complementaría el diptongo con algunas aspiraciones y/o nasalizaciones.

Cuando los copistas han utilizado el griego como lengua referencial y no el latín, han mantenido la forma ouascones (el diptongo inicial en griego se pronuncia u, por lo que se leería uascones). En el siglo XI el precioso mapamundi del Beato de Saint Sever, recoge el denominativo como UUASCONIA. Y ya el siglo XVI Garibai dice que los vascos denominan a su lengua “enusquera”. Etxepare y Leizarraga escribían “Heusk-“

La realidad es que el morfema inicial, según escribieron los redactores romanos, tanto en latín como en griego, es -UAS o -UUAS. Tras siglos utilizando esta forma, se pasó a tres variaciones.

Los transcriptores de los textos romanos tomaron la latina -Va, que se leía -Ua,  como  -Va, término que con el tiempo betalizó la -v inicial para su pronunciación, aunque no para la forma escrita. Sin duda en castellano es más fácil pronunciar -Va que -Ua. A partir de esta -Va se evolucionó  a  -Ba, forma adoptada por el resto de idiomas.

La segunda variación se produjo en el romance gascón, de la -Va o -Wa inicial pronunciadas -Ua o -Uua se evolucinó a -Gua y, más tarde, a –Ga. Hoy gascón es el denominativo de una lengua romance, y por tanto no euskera, que se habla a partir del límite nororiental de la zona euskaraparlante.

La tercera fue la que adoptó el euskera, que pasó a escribirse  -Eu, al menos en los dialectos occidentales.

Pero ¿por qué ocurrieron estas mutaciones? Una hipótesis de partida puede ser que los vascos pronunciaban este primer morfema de manera que era prácticamente imposible escribirlo correctamente con los recursos que disponían los escritores latinos y, más tarde, por los utilizados en los romances castellano y gascón.

Como se ha dicho, entre los siglos XII-XVI, los textos latinos escritos a mano fueron copiados y transcritos por copistas, en una época que todavía el latín no diferenciaba la -u de la -v. Por ello los copistas tuvieron que escribir -va, porque no podían escribir -Ua, ya que la letra -U todavía no existía en su abecedario.

En la pronunciación correcta del latín la forma escrita -va debería pasar a pronunciarse  -Ua. Pero este inicio era muy difícil de pronunciar para el idioma castellano y el mismo latín, las reglas fonéticas no lo aceptaban fácilmente, por lo que la forma adoptada de pronunciación fue -Ba, de manera que la -Va escrita se betalizaba. En ambos idiomas era muy complicado iniciar  un nombre con un diptongo que empezara con una vocal débil.

Ocurrió también que se adoptó la forma -Eu para el euskera por parte de los escritores en dialectos occidentales, aunque no los orientales. Es una época en que los  eruditos del área vascongada, muchos de ellos clérigos, estudiaban en Salamanca, de hecho la primera vez que se escribe -Eus es en el siglo XVI, cuando era esta la universidad de donde irradiaban las reglas de escritura y del saber de la época.

Esta era la universidad de referencia para este tema y, por supuesto, el latín prevalecía sobre los demás idiomas. Probablemente la influencia de Salamanca para adoptar la forma -Eu como referencial en euskera es fundamental. -Eu es más fácil de pronunciar que -Ua (o lo que fuere) con sus aspiraciones y nasalizaciones y se distanciaba de la forma adoptada en el romance y el latín.

Las primeras manifestaciones escritas en que aparecen las letras -e y -u el morfema inicial  corresponden a Lazarraga en Álava que emplea la forma -Eu y a Etxepare en Labourd que escribía -Heu, ambas en el siglo XVI.  Es el mismo período en que Garibai escribía “enusquera”. Incluso actualmente la pronunciación del diptongo inicial en los dialectos orientales dista mucho de pronunciarse -Eu, al menos con la rotundidad que lo hacen de los dialectos occidentales. Las variaciones escritas de los dialectos orientales son diversas, unos lo escribía con H otros sin ella, había quienes la iniciaban con U o Ü, de forma que se obtenían Heuskara, Uskara, Hüskara, Heskuara, Eskuara, etc., pero difícilmente aparecía escrito -eu.

Por lo que no está claro que esta -Eu sea la forma exacta de pronunciación original, si bien hoy es la forma oficial de escritura y pronunciación. Es necesario recordar que la pronunciación de este primer morfema se ha homogeneizado totalmente con el euskera batua, muy recientemente.Esta consideración es muy importante porque puede ayudar a entender las diferentes vías recorridas por el diptongo inicial que probablemente conlleva aspiraciones y nasalizaciones en su pronunciación.

Parece plausible la idea de que el nombre se iniciara con una H aspirada muy pronunciada, que unos optaron por no transcribirla y otros, muchos de los escritores euskaldunes,  optaron por la –E de -Eu.

La letra que se confirma para todos los idiomas, es la -U. Esta letra está presente en la diferentes formas escritas, independientemente de la lengua empleada (aunque en castellano se escriba con –v), es una constante.

Los romanos y galos tras la -U, que a veces es alargada o doble -UU o -W escriben seguido una -a. Es muy probable el final de la doble -u alargada fuera muy apagada y corta e incluso se confundiera con una –a cerrada. Dado que los escritores en euskera la finalizan -U, es posible que en función de los  dialectos su prolongación tuviera más o menos fuerza, por lo que me inclino a rebajar su fuerza, escribiéndola con algún dígrafo que lo recuerde, por ejemplo -â.

Se puede establecer, que atendiendo a los usos actuales y a la evolución del morfema, todas las variaciones se pueden resumir en tres letras eUa, siendo la -U constante, la -e inicial la forma escrita de una aspiración muy pronunciada y la final pronunciada muy apagada de una -uu  alargada que puede dar sensación de terminar en -â.

Por lo dicho me inclino a plantear que el primer diptongo, -uu alargada, con los recursos actuales podría escribirse HUUÂ, pronunciada con una aspiración inicial cercana a la -e y una nasalización en el alargamiento de la -u que pareciera una –â. Al pronunciar -Jeuâ –Juâ o -Jeuû, siendo la aspiración inicial parecida a una -e y la vocal final sea –û o -â prácticamente átona, no parece difícil imaginar que a partir del siglo XVI se estandarizaran las formas –Eu,  -Va o -Wa en función del idioma.

Estas son las tres evoluciones que ha podido tener  el morfema inicial

Hipótesis inicial Derivaciones iniciales Constante Forma consolidada Idioma
HUUÂ

(H aspirada muy pronunciada casi una -e;  U alargada finalizada de forma muy nasalizada, de manera que algunos lo recogen como -â)

HEU-HU-ENU U -EU euskera
UA-VA U -VA (aunque pronunciada -BA)

 

-BA

castellano

 

todo el resto de lenguas

UUA-WA –GUA U -GA                   gascón

 

Una vez realizadas esta consideraciones, que los eruditos en el tema podrán profundizar y dar por acertadas o divergir, toca plantearse si existe alguna posibilidad de homogeneizar para los diferentes idiomas este diptongo inicial que, ahora mismo, se compone de consonante y vocal en todos idiomas no euskera y de dos vocales en esta lengua.

Par lograr este objetivo propongo sintetizar, como lo hacen todas la formas consolidadas,  las tres letras que están presentes en la forma eUa, que incluye la -eu del euskera y la -ua raíz del resto de idiomas, teniendo en cuenta que los idiomas no euskera han derivado en la forma -BA y el euskera en -EU.

Al tratar de dar con una solución también hay que tener en cuenta el uso del gentilicio y el nombre de la lengua en los diferentes idiomas, tratando de buscar una concordancia.

Mi opción ha sido escribirla con una W. De esta forma en euskera se podría leer -eu y en otros idiomas -ba.

Me surge alguna duda sobre si sería interesante recoger tras o ante la W alguna de las letras que quedan como son la -e inicial y la -a posterior. Ante el dilema, me inclino por buscar una solución práctica que puede resolver muchos problemas, es la de escribir una -a final con acento circunflejo -â, este dígrafo indicaría que la –â queda rebajada de fuerza, de forma que quede -Wâ.

Apoyo esta opción porque permite bastante bien acoplarla a todos los idiomas sin tensar mucho los usos actuales, tema que procuraré desarrollarlo en una próxima entrada.

Quedo abierto a escuchar alternativas a esta propuesta de solución. Evidentemente, si se encontrara una vía más adecuada y convincente la adoptaría de inmediato.

 

 

 

 

 

 

 

 

o Basco recoge una cita que puede servir de base “Duvoisin no cree que haya acorde entre basc y eusc, pero el acorde debe buscarse entre uasc y eusc”.

En este mismo artículo se plasman unas ideas esenciales al respecto. Vamos a tratar de seguir esta recomendación y tratar de buscar el acorde entre -uasc y -eusc.

Es el propio Divoisin, citado por Unamuno, quien ofrece una explicación adicional “Ua indica claramente que en vasco la v empleada por una parte de los copistas representa una u, que nada tiene que ver con la v de forma  oblicua, puesta en ejecución por la gramáticas con el objetivo de distinguir la v consonante con la vocal u. Los tipógrafos no tuvieron en cuenta esta distinción y el antiguo nombre llegó a nosotros alterado”.

El mismo Humboldt cuando  trata de la etimología de los nombres como el de país vascongado insiste en “La persistencia de los autores antiguos en escribir estas palabras con v o ua, en lugar de b, es extraordinaria”.

Unamuno dice que los autores latinos si los escribían de esta forma lo hacían “por algo”. Aunque en algunos ambientes a los escritos de estos autores latinos se les ha tratado de realizados por exógenos, (está bastante extendida la idea de que todo lo que no sea -eus ha sido escrito por autores otros, por aquellos que no son vascos), entre los estudiosos se considera a los escritores latinos como muy cuidadosos en recoger la forma original, Sabino Arana es también de esta línea de opinión.

Sin embargo, hay que matizar que estos autores romanos tenían salvedades para escribir correctamente con sus recursos ortográficos algunos de los nombres de ciudades y lugares. De hecho no existía la -u en su vocabulario y por eso escribían con -v oblicua, lo que para ellos era lo mismo. Estos autores eran sumamente escrupulosos en escribir correcta y exactamente los nombres de las ciudades, pero tenían sus limitaciones, su abecedario se ceñía a 23 letras y tampoco tenía la posibilidad de recoger aspiraciones y nasalizaciones.

De hecho, si se acepta que la búsqueda debe realizarse entre las formas  -uasc y -eusc, no parecen formas tan lejanas la una de la otra. En realidad no sabemos con seguridad cómo pronunciaban los vascones el diptongo inicial. Seguramente se complementaría el diptongo con algunas aspiraciones y/o nasalizaciones.

Cuando los copistas han utilizado el griego como lengua referencial y no el latín, han mantenido la forma ouascones (el diptongo inicial en griego se pronuncia u, por lo que se leería uascones). En el siglo XI el precioso mapamundi del Beato de Saint Sever, recoge el denominativo como UUASCONIA. Y ya el siglo XVI Garibai dice que los vascos denominan a su lengua “enusquera”. Etxepare y Leizarraga escribía “Heusk-“

La realidad es que el morfema inicial, según escribieron los redactores romanos, tanto en latín como en griego, es -UAS o -UUAS. Tras siglos utilizando esta forma, se pasó a tres variaciones.

Los transcriptores de los textos romanos tomaron la latina -Va, que se leía -Ua,  como  -Va, término que con el tiempo betalizó la -v inicial para su pronunciación, aunque no para la forma escrita. Sin duda en castellano es más fácil pronunciar -va que -ua. A partir de esta -va se evolucionó  a  -ba, forma adoptada por el resto de idiomas.

La segunda variación se produjo en el romance gascón, de la -Va o -Wa inicial pronunciadas -Ua o -Uua se evolucinó a -Gua y, más tarde, a –Ga. Hoy gascón es el denominativo de una lengua romance, y por tanto no euskera, que se habla a partir del límite nororiental de la zona euskaraparlante.

La tercera fue la que adoptó el euskera, que pasó a escribirse  -eu, al menos en los dialectos occidentales.

Pero ¿por qué ocurrieron estas mutaciones? Una hipótesis de partida puede ser que los vascos pronunciaban este primer morfema de manera que era prácticamente imposible escribirlo correctamente con los recursos que disponían los escritores latinos y, más tarde, por los utilizados en los romances castellano y gascón.

Como se ha dicho, entre los siglos XII-XVI, los textos latinos escritos a mano fueron copiados y transcritos por copistas, en una época que todavía el latín no diferenciaba la -u de la -v. Por ello los copistas tuvieron que escribir -VA, porque no podían escribir -UA, ya que la letra -U todavía no existía en su abecedario.

En la pronunciación correcta del latín -VA debería pasar a pronunciarse en latín -UA. Pero este inicio era muy difícil de pronunciar para el idioma castellano y el mismo latín, las reglas fonéticas no lo aceptaban fácilmente, por lo que la forma adoptada de pronunciación fue -BA, de manera que la -VA se betalizaba. En ambos idiomas era muy complicado iniciar  un nombre con un diptongo que empezara con una vocal débil.

Ocurrió también que se adoptó la forma -EU para el euskera por parte de los escritores en dialectos occidentales, aunque no los orientales. Es una época en que los  eruditos del área vascongada, muchos de ellos clérigos, estudiaban en Salamanca, de hecho la primera vez que se escribe -eus es en el siglo XVI, cuando era esta la universidad de donde irradiaban las reglas de escritura y del saber de la época.

Esta era la universidad de referencia para este tema y, por supuesto, el latín prevalecía sobre los demás idiomas. Probablemente la influencia de Salamanca para adoptar la forma -EU como referencial en euskera es fundamental. -EU es más fácil de pronunciar que -UA (o lo que fuere) con sus aspiraciones y nasalizaciones y se distanciaba de la forma adoptada en el romance y el latín.

Las primeras manifestaciones escritas en que aparece el morfema inicial -eu corresponden a Lazarraga en Álava y a Etxepare en Labourd que escribía -Heu, ambas en el siglo XVI.  Es el mismo período en que Garibai escribía “enusquera”. Incluso actualmente la pronunciación del diptongo inicial en los dialectos orientales dista mucho de pronunciarse -EU, al menos con la rotundidad que lo hacen de los dialectos occidentales. Las variaciones escritas de los dialectos orientales son diversas, unos lo escribía con H otros sin ella, había quienes la iniciaban con U o Ü, de forma que se obtenían Heuskara, Uskara, Hüskara, Heskuara, Eskuara, etc., pero difícilmente aparecía escrito -eu.

Por lo que no está claro que esta -EU sea la forma exacta de pronunciación original, si bien hoy es la forma oficial de escritura y pronunciación. Es necesario recordar que la pronunciación de este primer morfema se ha homogeneizado totalmente con el euskera batua, muy recientemente.Esta consideración es muy importante porque puede ayudar a entender las diferentes vías recorridas por el diptongo inicial que probablemente conlleva aspiraciones y nasalizaciones en su pronunciación.

Parece plausible la idea de que el nombre se iniciara con una H aspirada muy pronunciada, que unos optaron por no transcribirla y otros, muchos de los escritores euskaldunes,  optaron por la –E de -EU.

La letra que se confirma para todos los idiomas, es la -U. Esta letra está presente en la diferentes formas escritas, independientemente de la lengua empleada (aunque en castellano se escriba con –v), es una constante.

Los romanos y galos tras la -U, que a veces es alargada o doble -UU o -W escriben seguido una -A. Es muy probable el final de la doble -u alargada fuera muy apagada y corta e incluso se confundiera con una –a cerrada. Dado que los escritores en euskera la finalizan -U, es posible que en función de los  dialectos su prolongación tuviera más o menos fuerza, por lo que me inclino a rebajar su fuerza, escribiéndola con algún dígrafo que lo recuerde, por ejemplo -â.

Se puede establecer, que atendiendo a los usos actuales y a la evolución del morfema, todas las variaciones se pueden resumir en tres letras eUa, siendo la -U constante, la -e inicial la forma escrita de una aspiración muy pronunciada y la a final pronunciada muy apagada de una -uu  alargada que puede dar sensación de terminar en -â.

Por lo dicho me inclino a plantear que el primer diptongo, -UU alargada, con los recursos actuales podría escribirse HUUÂ, pronunciada con una aspiración inicial cercana a la -E y una nasalización en el alargamiento de la -U que pareciera una –â. Al pronunciar -Jeuâ –Juâ o -Jeuû, siendo la aspiración inicial parecida a una -e y la vocal final sea –û o -â prácticamente átona, no parece difícil imaginar que a partir del siglo XVI se estandarizaran las formas –Eu,  -Va o -Wa en función del idioma.

Estas son las tres evoluciones que ha podido tener  el morfema inicial

Hipótesis inicial Derivaciones iniciales Constante Forma consolidada Idioma
HUUÂ

(H aspirada muy pronunciada casi una -e;  U alargada finalizada de forma muy nasalizada, de manera que algunos lo recogen como -â)

HEU-HU-ENU U -EU euskera
UA-VA U -VA (aunque pronunciada -BA)

 

-BA

castellano

 

todo el resto de lenguas

UUA-WA –GUA U -GA                   gascón

 

Una vez realizadas esta consideraciones, que los eruditos en el tema podrán profundizar y dar por acertadas o divergir, toca plantearse si existe alguna posibilidad de homogeneizar para los diferentes idiomas este diptongo inicial que, ahora mismo, se compone de consonante y vocal en todos idiomas no euskera y de dos vocales en esta lengua.

Par lograr este objetivo propongo sintetizar, como lo hacen todas la formas consolidadas,  las tres letras que están presentes en la forma eUa, que incluye la -eu del euskera y la -ua raíz del resto de idiomas, teniendo en cuenta que los idiomas no euskera han derivado en la forma -BA y el euskera en -EU.

Al tratar de dar con una solución también hay que tener en cuenta el uso del gentilicio y el nombre de la lengua en los diferentes idiomas, tratando de buscar una concordancia.

Mi opción ha sido escribirla con una W. De esta forma en euskera se podría leer EU y en otros idiomas BA.

Me surge alguna duda sobre si sería interesante recoger tras o ante la W alguna de las letras que quedan como son la -e inicial y la -a posterior. Ante el dilema, me inclino por buscar una solución práctica que puede resolver muchos problemas, es la de escribir una -a final con acento circunflejo -â, este dígrafo indicaría que la –â queda rebajada de fuerza, de forma que quede -Wâ.

Apoyo esta opción porque permite bastante bien acoplarla a todos los idiomas sin tensar mucho los usos actuales, tema que procuraré desarrollarlo en una próxima entrada.

Quedo abierto a escuchar alternativas a esta propuesta de solución. Evidentemente, si se encontrara una vía más adecuada y convincente la adoptaría de inmediato.

 

 

 

 

 

 

 

 

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